Los orígenes ucranianos de la Reina de Alvear y una familia que aseguró que “la sangre tira”


La bisabuela de Carolina Sendra escapó de Ucrania en 1938. Expuso en sus redes el dolor que les causa la guerra con Rusia. Su abuelo contó la historia familiar.

Carolina Sendra, la reina de la Vendimia 2022 de General Alvear, tiene raíces ucranianas por su bisabuela Ana Bielaszczuk, quien escapó de su país cuando tenía 7 años junto a sus padres y hermanos, justo un año antes de la Segunda Guerra Mundial. Llegaron a Argentina y se instalaron en el Sur de Mendoza. Tanto Carolina como su familia viven muy de cerca y con preocupación lo que ocurre en Ucrania con la invasión rusa.

“Mi bisabuela Ana Bielaszczuk llegó a estas tierras desde Ucrania. Como descendientes de ucranianos hoy mi sangre hierve de impotencia y tiembla de miedo. Tengo un nudo en la garganta porque veo estos sentimientos en los ojos de mi abuelo Sergio, hijo de Ana”, expresó Carolina, quien representó al distrito San Pedro del Atuel y fue coronada como reina de Alvear.

Sergio Hil, el abuelo materno de la actual reina de la Vendimia de Alvear, contó a Diario UNO: “Si bien yo soy la primera generación nacida acá, con este ataque a Ucrania siento que me tocan algo mío y me duele muchísimo. Lo miro renegando, me angustia, me preocupa. Sabemos cómo y cuándo empieza, pero no sabemos cuándo termina. Los sentimientos hoy están en Ucrania”.

Respecto a su nieta, dijo que tiene mucho interés por sus orígenes: “Me dice que le cuente, nos ponemos a charlar y le cuento todo lo que me decía mi mamá. Tiene mucha esencia”.

Cómo llegaron a Mendoza

La madre de Sergio era ucraniana y su padre polaco. No se conocían cuando ambos escaparon con sus familias de la guerra, pero en General Alvear sus vidas se cruzaron, se enamoraron y formaron su propia familia.

Mi papá llegó acá cuando tenía 5 años. Llegó antes que mi mamá. Ella tenía 6 años cuando con sus padres y hermanos se subieron al último barco que pudo salir de Ucrania. El que salió detrás de ellos lo hundieron”, recordó Sergio, que todavía tiene un tío, hermano de Ana, que viajó en ese mismo barco y a quien le consulta sobre fechas y lo que vivieron.

Ana Bielaszczuk, junto con sus padres y su hermano Nicolás, quien ronda los 90 años, zarparon de Ucrania el 1 de septiembre de 1938. “Cuando escaparon fue porque ya se hablaba de una guerra y mi abuelo decidió irse de Ucrania. Demoraron un año en llegar a América porque los paraban en todos los puertos y los tenían ahí un tiempo”, dijo el hijo de la ucraniana.

“Mi abuelo dejó allá a su mamá y a una hermana. Tratamos de buscar por todos lados, pero nunca pudimos saber nada de ellos por ningún medio”, lamentó Sergio.

La familia Bielaszczuk llegó a Buenos Aires en 1939. Algunas familias se quedaron allí, pero otras decidieron tomarse un tren hasta Bowen, en Alvear, y de allí en camión llegaron a Cuadro Benegas, en San Rafael, donde estuvieron muchos años. Hasta que un día cayó un granizo muy fuerte y destruyó toda las plantaciones que tenían, y decidieron trasladarse a Carmensa.

Allí fue donde los padres de Sergio se conocieron y empezó la historia de amor.

Su madre, Ana Bielaszczuk

“Ella había quedado con mucho miedo, como traumada. Cada vez que se hablaba de guerra se ponía a llorar y tenía miedo”, especialmente en la guerra de Malvinas en 1982. Uno de sus grandes temores era que reclutaran a alguno de sus hijos para el servicio militar, o, peor aún, para combatir en la guerra.

“Era muy creyente mi mamá. Ella le rezaba mucho a Dios, le pedía que nos protegiera a todos, y así ella confiaba que iba a estar todo bien”, agregó Sergio.

Y relató lo que su madre le contaba sobre lo que ocurría antes de irse de Ucrania: “Antes de la guerra se había complicado la situación y había muchos impuestos, cada vez más. Por las calles estaban todos los inspectores para controlar casa por casa y cobrar todo lo que pudieran. Mi abuelo metía a los chicos a la cama, y le decía a los cobradores que tenía a los chicos enfermos y que no tenía dinero ni para los medicamentos, para evitar que lo multaran o le cobraran. Estaban muy perseguidos por el comunismo”.

El tío sobreviviente

Nicolás Bielaszczuk tiene casi 90 años y recuerda cada detalle de su huida de Ucrania hace 83 años como si hubiese sido ayer.

Este ataque de Rusia a Ucrania lo tiene conmovido y con mucha bronca. Si bien nunca regresó a sus tierras, él es ucraniano y “la sangre siempre tira”.

“Él está preocupado. Ellos vinieron disparando de una guerra y hoy tiene una bronca muy grande con todo lo que está pasando. ¿Por qué Rusia tiene que atacar a Ucrania sin ningún sentido? Lo que sucede es que se independizó y quedó el 30% del girasol y el trigo del mundo allí, y ese es el problema”, manifestó Sergio Hil, abuelo de la reina de la Vendimia de Alvear, Carolina Sendra.

Y agregó: “Mi tío se acuerda de todo, todas las fechas exactas. Cosas que yo me olvido se las pregunto a él porque se acuerda de todos los detalles”.

Deseos inconclusos

Ni Ana ni Nicolás, tampoco Sergio, sus hermanos, sus hijos ni sus nietos, viajaron a Ucrania, pero es un sueño pendiente que tiene con él mismo.

Siempre mi deseo fue ir a conocer Ucrania, a uno la sangre le tira. Conocer dónde nació mi mamá, dónde vivió ella, también Polonia donde nació mi papá. Era un lugar muy lindo, me contaba mi mamá, aunque un lugar muy frío, con muchas nevadas, y ellas se pasaban tres meses adentro de la casa haciendo todo con la luz de las velas”.

La reina de Alvear

Carolina Sendra tiene 21 años. Cuando terminó el colegio decidió estudiar para contadorpúblico en San Rafael, y viajaba todas las semanas, pero al tiempo se dio cuenta que le gustaban más las leyes. Además extrañaba mucho su casa y su familia, y decidió cambiar a Abogacía, siempre con el apoyo de sus padres.

Rosana Hil, madre de Carolina, contó: “A mi abuela materna, que era italiana, siempre le gustó la Vendimia, amaba a las reinas. Eso nos los inculcó y yo se lo inculqué a mis hijas”.

A Carolina ya la habían ido a buscar varias veces para que se postulara como reina, pero era muy chica y su madre prefirió esperar. Ahora con 21 años, con sus estudios universitarios, de novia hace un año, y con un negocio de creps, se le presentó nuevamente la oportunidad y aceptó ser la representante de San Pedro del Atuel.

Orgullosa de su hija, contó que siempre le gustó mucho la historia, y siempre estuvo muy interesada en conocer su historia familiar, su árbol genealógico, sus antepasados, lo que vivieron, y ve muy de cerca lo que ocurre con Ucrania.

Por eso, realizó un video que subió a sus redes sociales, donde contó sobre sus orígenes y desde su lugar pidió la libertad de Ucrania “para siempre”.

Fuente:Diario UNO Mendoza/Por:Soledad Segade

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