Síndrome urémico hemolítico: ocho claves para evitar una enfermedad muy frecuente

Puede llevar a insuficiencia renal e incluso la muerte. Afecta sobre todo a los menores de 5 años.

EL Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad que afecta la sangre, los vasos sanguíneos pequeños y varios órganos, entre ellos, mayormente los riñones. Es más frecuente en niños de entre 6 meses y 5 años pero puede afectar también a niños de mayor edad. Se manifiesta en primera instancia con diarrea.

Provoca insuficiencia renal, anemia y alteraciones neurológicas e incluso puede llevar a la muerte.

Está asociada al consumo de carne mal cocida portadora de la bacteria Escherichia Coli, productora de toxina Shiga (STEC).

Según un informe de la Sociedad Argentina de Nefrología (SAN), el SUH es muy frecuente en Argentina. La enfermedad se genera al tomar contacto con una bacteria llamada Escherichia Coli (E.C) que produce una toxina llamada Shiga Toxina (STEC), la bacteria más frecuente en nuestro país. Los principales reservorios (lugar en donde viven estas bacterias) son el ganado vacuno, ovino, animales de granja y roedores”, explica en el documento la doctora Alicia Fayad , nefróloga pediátrica, Coordinadora del Grupo de Trabajo de Nefropediatría y médica del hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

¿Cómo se produce la enfermedad en los niños?

1- A través de la incorrecta manipulación de los alimentos (carnes), que determina su contaminación:

  • Ya sea por tocar los alimentos con las manos sin la higiene previa adecuada (trasmisión persona a persona);
  • O bien por apoyar/utilizar elementos de cocina que tuvo contacto con carne cruda y luego carne cocida, verduras u otros alimentos, lo que se denomina contaminación cruzada, por ejemplo: utensilios o la misma tabla de cocina para carnes crudas, cocidas y verduras sin el lavado adecuado previo a cada uso.

2- Por la insuficiente cocción de los alimentos, especialmente carne picada.

3- Por ingerir agua no potable, lácteos no pasteurizados y/o bañarse en aguas contaminadas

Al ingerir los alimentos contaminados con la bacteria, dentro de las 24-48 horas, el niño comienza con diarrea habitualmente con “estrías” de sangre, dolor abdominal, vómitos, fiebre; luego pueden presentar palidez (secundaria a anemia aguda), disminución en la producción de orina por daño renal y alteración del estado de conciencia (daño a nivel del sistema nervioso central), convulsiones y en los casos más graves coma y muerte.

Los niños con esta enfermedad habitualmente requieren internación.

Fayad afirma que “una vez que la bacteria ingresó, liberó su toxina e inició su acción deletérea en distintos órganos no hay una medicación específica que impida la evolución de la enfermedad. Por eso, si hay anemia se trata mediante transfusión de sangre; si el daño renal es severo se indica diálisis, acompañando de esta manera la evolución de la enfermedad que es variable en tiempo y severidad para cada niño”.

Algunos presentan grados variables de daño renal. Un porcentaje de niños evolucionará a enfermedad renal crónica, diálisis y plan de trasplante renal.

Claves a tener en cuenta

La SAN aportó algunos consejos a tener en cuenta para prevenir el SUH asociado a STEC:

1- Atentos a los síntomas. Teniendo en cuenta la elevada incidencia de la enfermedad en nuestro país, la profesional advierte que “es importante que ante la presencia de diarrea especialmente con sangre, en niños menores de 5 años consultar al médico de cabecera, quien mediante el interrogatorio podrá determinar antecedentes. El profesional realizará un examen físico para observar signos y síntomas que permitan o no sospechar la enfermedad y mediante pruebas de laboratorio simples como hemograma, creatinina, orina completa y búsqueda de E. Coli en materia fecal, confirmar el diagnóstico”.

2- Lavarse siempre y bien las manos con agua y jabón antes de comer o preparar alimentos y/o después de tocar alimentos crudos.

3- Cocinar bien las carnes. No deben tener color rosado ni ser jugosas por dentro, ya que la bacteria que causa la enfermedad muere solo por acción del calor, con una cocción a más de 72 °C. Tener especial cuidado con la carne picada.

4- Consumir y ofrecer únicamente lácteos pasteurizados.

5- Beber, cocinar o lavar los alimentos, usar solo agua potable. Si existen dudas, agregar 2 gotas de lavandina por litro media hora antes de usarla o lo que indique el envase.

6- Usar diferentes superficies para picar y distintos utensilios de cocina, para los alimentos crudos y cocidos, a fin de impedir la contaminación cruzada. Evitar las mesadas y tablas de madera.

7- Mantener la cadena de frío de los alimentos.

8- Bañarse en aguas recreacionales seguras.

 

Fuente_Los Andes

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